Hoy hace 25 años, se inició mi camino por el universo maravilloso de contar historias. Hoy hace 25 años, se me hizo tan necesaria la palabra para entender el silencio, como tan necesario se me hizo el silencio para entender la palabra. Hoy hace 25 años, comencé a entender que el hombre no es algo que viene dado “esencialmente”, sino que se configura a través de su existencia, que la condición humana es imperfecta y lo que hace el contador es revelar esa imperfección explorando en los vericuetos del alma humana incluyendo sus propios laberintos. En estos 25 años as historias que he escrito han viajado, algunas veces junto a mi, otras tantas en la boca de otros, a lugares lejano, fríos, cálidos; en estos 25 años no he sido un contador de historias. Solamente he un ser humano en busca de expresión. En 25 años de oficio me he dado cuenta que contar historias es un acto de amor, ya que narrar historias es el placer más profundo y mundano que existe sobre la tierra, ya que los contadores de historias somos una nación sin territorio, ni fronteras, solo voces llenas de palabras que se cruzan y toman vuelo. En estos 25 años he sabido, gracias a muchos narradores de historias que contar es abrazar al que te escucha, y en cuanto cruzamos las primeras palabras se tiene la sensación de que en realidad estas abrazando a tu mejor amigo, porque en la comunión de contar una historia lo más importante es el tono de la narración, que el espectador lo perciba como una confidencia o una revelación. He Escrito y contado mis propias historias porque no puedo impedírmelo, porque siento la necesidad de ello y porque esa es mi única manera de comunicarme con algunos seres, conmigo mismo. Realmente es mi única manera, porque finalmente la vida sin historias para cotar es como un cementerio lleno de muertos que caminan y miran pero no sienten.

Mil y mil gracias a todos los que me han acompañado en este largo viaje, en este santo oficio de contar historias, a los amigos cercanos, a los amigos profundos, a los amigos que aún están, los que se han marchado, a los contadores de historias que han contado mis historias, porque han permitido que ellas sigan vivas, sigan andando por el mundo. Mil gracias, a los que voy a nombrar, a los que no nombro, pero que igual son necesarios, porque sin ellos, tanto a los que nombro acá, como a los que no, mis historias y yo no habríamos llegado a este punto: Carolina Rueda (por haber creído en mi trabajo en su momento justo), Luis Alejandro Campos Correa (por la maravilla de su amistad y complicidad), Juan Carlos Grisales (por haber hecho que volviera a creer en este santo oficio de contar historias, y por su amistad encantadora) Melyna Gómez (por todo lo que me ha enseñado en estos años de amistad) Hanna Cuenca (por la sencilla maravillosa experiencia de dejarse escuchar cotando) Don Eraclio Cepeda y Don Germán Cubillos (mis dos grandes maestros) Adriana Felicia (por las palabras de apoyo buscando que no me deje caer), Angélica Azkar (por ser la mujer mas maravillosa del mundo y una de las grandes contadoras de historias), Pablo Albo (por creer que de mis historias se podía hacer un libro), Ana Griott (por aventurarse a la loca idea de Pablo Albo y corregir mis historias), Pep Bruno (por apoyar la descabellada idea de Pablo Albo), Freddy A. Ayala (por su capacidad de asombrarme), Marco Aurelio Prieto Soto (por todo el apoyo, toda la amistad, por el amor y el refugio oportuno en este último viaje mi, por aceptar en silencio, auqnue no lo entiendas ni lo compartas mi desazón por la vida) Roberto Camargo (Camargus Novus)(por permitirme entrar y participar de sus bellos proytectos musicales, por su hermosa amistad) Diego Parra Duque (por su genialidad, por su calidez) José Campanari (por la sabiduría) Alekos Alekos (mi otro gran maestro en en este oficio), Diego Beltrán Esguerra (por ser el viejo mas encantador y sabio que he conocido) Misael Torres (el gran maestro), Carlos Enrique Sierra Mejía (por su sencillez) Catalina Guzmán ( La Cata Con Botas) (por lo incondicional, la amistad, la visión del mundo, las largas e incansables conversaciones, por escuchar a este viejo cansado de vivir tanto pero a la vez tan poco) Gonzalo Valderrama Múnera (Gonzalo VM) (por todo lo que sin querer me ha enseñado) Hugo Corrias (por ser un maestro, un bello conversador, muy a pesar del River Plate), Alfredo Becker (por su cálida tristeza) Pacho Centeno (por haber creído en mi) Matías Tárraga (por esa amistad tan generosa que me ha brindado, por sus sabios consejos), Orinzon Perdomo (por el apoyo incondicional, y por los libros de los que nunca hemos hablado) Primo Rojas (por ser una inspiración) Jaime Riascos (por que de vos recibí mis primeras lecciones) Mariano Antonio Martínez Pérez (por la enorme presencia y el gran afecto), Carlos Roman (sin vos a lo mejor no hubiera tenido sentido contar) Celso Roman (por ser un maravilloso escritor), Diego Camargo (por todo lo que he aprendido de vos y seguiré aprendiendo), Iván Arturo Torres Aranguren (por la belleza de tus palabras), Jose Victor Oregon Morales (por dejarte descubrir y dejarte escuchar), Harry Marin (por ser como eres),Juan Moreno, Daniel Alfredo Hernández Corredor (cómo olvidar esos 10 días juntos en CHile), Henry Morales Estrada, Red Internacional de Cuentacuentos, Pura Palabra, Jota Villaza Sebastián De Las Gracias), Jorge Navarro (Q.E. D), la maravillosa e incansable lSandra Barrera (porque sin ti, a lo mejor, no hubiera llegado a estos 25 años). Mil gracias a ellos y otros mas, mil gracias a quienes en 25 años han sido cómplices escuchando mis historias.

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