(Fragmento tomado del periódico El Espectador/2011)

La obra de Mauricio Linares está relacionada profundamente con la naturaleza y el amor, con el realismo mágico y el Jazz. Dedica una buena parte de su obra a narrar parte de sus recuerdos de una forma poética que desgarra profundamente. Otra parte importante de su obra está dedicada al paisaje y la vida en Buenaventura. En sus cuentos habla de las mujeres negras y sus cuerpos descomunales, de la tristeza de los hombres del Pacifico colombiano, de las frutas, de los ancianos sin memoria, de los amores prohibidos y secretos. La novedad de su lirismo radica en el desparpajo con que retrata las situaciones de sus personajes, pero también cierta capacidad para dar al lenguaje momentos y significados que denoten los matices de los sentimientos íntimos. Un amor desmesurad, que recubre hombres, mujeres y paisajes con una sinceridad brutal y conmovedora. Los amores imposibles, contrariados, con sus encuentros y desencuentros sirven a Mauricio Linares para ofrecer una lectura donde lo sagrado y las trasgresiones cohabitan, dando cuerpo inédito en la cuentería colombiana, trascendiendo con la poesía de sus cuentos los actos reales, haciendo de ellos un hondo deshojamiento del ser. Con sus historias ha logrado, hablar, de las cicatrices que dejan las separaciones y amores no consumados. Poesía de la experiencia que privilegia las pasiones, los afectos y los acontecimientos más que sus posibles interpretaciones desde las ideas. Mauricio Linares reconstruye arquetipos de una, digamos, dialéctica de las satisfacciones amorosas no correspondidas.

Comentarios